lunes, 4 de enero de 2010

LA MAGIA DE LOS REYES.



Se imponía ir despejando el camino;  los pastorcillos, que fueron los primeros y ya habían disfrutado de su momento estrella, se negaban a  volver a la caja tan pronto... querían ser testigos en primera fila de lo que estaba por acontecer dentro de algunos días y así habían ocupado discretas posiciones en los laterales del portal...

Junto a las bombillitas rojas-verdes-y-amarillas, camufladas entre un frondoso cesped artificial, se reagrupaban el rebaño de ovejas y la piara de cerditos además de un tigre, un simpaticón osito panda, un mono rojo y un elefante amarillo, rescatados de averigüe-usted qué Roscón de Reyes pasado o qué sobrecillo de sorpresas... -que huevoskinder no había en la época- el caso  es que año tras año granja, selva y sabana eran  ejemplo de  armónica convivencia en el camino de tierra...tierra de nuestra vecina Plaza de Toros de Córdoba, Los Califas, que para eso vivíamos justico enfrente...

Media vuelta daban y hacia sus casitas, por fin,  marchaban los campesinos que, en el camino desde mediados de diciembre, no habían dejado de sembrar y requete-sembrar el  mismo roalito un día y otro día.

El pastorcillo cagando había logrado mimetizarse detrás del pozo y allí , en tan ingrata postura, se pasaba el pobre todas las Pascuas.

Los Reyes Magos expertos ya  en  bajar por la montaña de libros recubiertos de  corcho y papel de estraza  -contando con  la secreta ayuda diaria de unas impacientes manos infantiles-  avanzaban  pasito a pasito, como muñecas de Famosa, dirigiéndose al portal.
El tamaño de sus Majestades  triplicaba  al  del minúsculo puentecillo que les aguardaba más adelante. 
Justo en medio de un tranquilo Jordán  de papel de aluminio arrugado y riberas de conchitas de Sanlúcar de Barrameda, cruzar el inevitable puente suponía la tarea más complicada del trayecto...pero eran ya tantos los años haciendo la misma ruta, que los tres dromedarios sabían perfectamente qué filigrana equilibrista debían hacer al apoyar cada pata para aguantar la posturita hasta el cambio del día siguiente....
Por supuesto en nuestro belén, el Rey Baltasar iba el primero... por afinidad... morenito como nosotros...- nuestra piel, en verano...y buena parte del año también... poco tenía que envidiar al Mago negrito-  .
Al paso de la comitiva, la lavandera  saludaba agitando al aire sus trapos blancos; el pescador les mostraba orgulloso la imaginaria  buena pieza capturada, buena ofrenda hubiera sido si misteriosamente no hubiera desaparecido en alguna mudanza; el campesino de la enorme calabaza al hombro y el burro de la noria también saludaban.
Extrañadas las ranas y los patos miraban no sin cierto   recelo  a   los pobres pollos, a las no menos  atónitas gallinas y hasta al pavo negro gordo, que por aquello de la cercania con la especie,  se veían esos días realojados también en mitad del rio, que a estas alturas de la Pascua parecía ya una auténtica feria...eran meras estrategias de espacio... que ya vienen los Reyessssss.

Y llegaba la deseada mañana del 6 de enero y  delante de la puerta entreabierta del patio lucían la copita de anís ahora vacía, los envoltorios de los tres mantecados que dejamos antes de acostarnos  y una montaña de juguetes, multiplicada por tres.

Esa noche, un año más,  se había producido la magia de las magias delante de nuestras narices y como debe ser, un año más no nos habíamos enterado de nada-nadita-nada:
Sus Majestades de Oriente que, inexplicablemente para nuestras sencillas mentes de niños , habían avanzado por sí mismos los últimos pasos -yo no fui, yo no fui, lo prometo, nos decíamos unos a otros- amanecían, en perfecta  formación, delante del portalitodebelén, habiendo  traido al Niño y a los niños de la casa oro, incienso, mirra, risas, ilusiones, magia...alegria.

12 comentarios:

  1. Precioso relato Ana. No has dejado detalle sin tocar.
    Y es que no hay nada como mantener la ilusión en los niños. Para ello, nada mejor que trabajarse la noche del cinco de enero para que la mañana del seis, todo parezca mágico.

    Besos.

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  2. Y tanto Elena... me conozco cada pieza de memoria...las llevo viendo toda mi vida, primero en casa de mi madre, nuestra casa....ahora en mi propia casa...cosas de herencia en vida...
    La disposición de aquel belén ahora es imposible...me haría falta el gran aparador del ajuar de mi madre, que lo duplicaba al verse reflejado en el espejo... pero en la memoria quedará de por vida, te lo aseguro.
    Besos con sabor a roscónnnn

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  3. Si que es una noche mágica, has reflejado los mismos momentos que vivíamos cuando mis niños eran pequeños, exactamente igual, el Belén cada día un poco mas desformado al caminar de los reyes, y su llegada el día 6 al portal, la copita de anís y los mantecados no faltaban, y bien que nos venia a su padre y a mi, mientras poníamos los nombres a los regalos, y todo con mucho cuidado sin hacer ruido a veces esperando hasta bien entrada la noche, y de puntillitas pasar por el pasillo y sacar del armario que estaba cerrado bajo llave durante todo el mes de diciembre, juguetes y regalos con mas ilusión que ellos y deseando que amaneciera para que fueran a mi cama y oírles decir "han venido los reyes". Benditos momentos y bendita ilusión. Un abrazo que te traigan muchas cosas te las mereces.

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  4. Cordobesa:
    Ahora lo vivo desde el otro lado y es como tú dices... la ilusión y la magia no deben romperse nunca... siendo la edad lo de menos...
    Un besico también para ti y que Baltasar te favorezca...muassssssssss

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  5. Ja, ja, ja...
    ¡Serás joía...! ¡Habré despertado a todos mis vecinos con la risotada!

    Aún no, aún no, amiga mía. Después del musical, después...

    Un beso, siempre.

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  6. jeeeeeeeeeee...te he pilladoooo....si es que te había visto por la rendija de la puerta..... jeeeeeeeeeeee

    anda anda que ya te vale,.....

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  7. Me gusta lo que has escrito. Te seguiré. Soy de esos necios, que aún cree en los reyes.

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  8. Muchas gracias, Angus, por quedarte ya comprobarás que mis palabras son sencillas, transparentes en un blog que me permitede volar a mis sueños y a mis mejotres momentos...
    Un saludo.

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  9. Ana , pero que descripción tan vívida! Si he podido ver cada figurita y como iban cambiando de lugar para dar paso a los reyes! Tal parece que las épocas éstas nos ponen como medio nostálgicas no?
    Besitos,

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  10. A mi, una barbaridad!!!
    Además mis hijas releen y aunque la mayoria de las anécdotas ya las han oido una y otra vez... terminan aquí sentadas, abriendo el blog y re-creando ellas mismas los momentos...
    Los pasitos de las figuritas me los conozco de memoria...turnos hacíamos los hermanos...me toca a mi...me toca a miiiii.
    Besos nostálgicos amiga Soñadora...

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  11. Gracias, Alma!!!!!!

    Otro beso y buen finde también para ti... no gastes mucho, que aunque parezca que paga otro.... es un espejismo...pagas tuuuuu!!!!

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